lunes, 16 de junio de 2014

Maléfica...

Maléfica


Mucha gente me había dicho que estaba buenísima, algunas personas me habían pedido que la fuera a ver, muchas otras me dijeron que no debería perdérmela… Y pues finalmente fui.

Quizás llevaba de manera no consciente muchas expectativas, quizás mis ojitos no vieron lo que muchos otros vieron y vieron muchas cosas que otros no vieron… y la verdad es que si bien me gustó y me dejó algunas reflexiones, no me dejó tan impactada como parece que a más de uno le pareció.

Algunas de las reflexiones que he leído o escuchado no me hicieron mucho sentido con lo que yo vi o sencillamente no las comparto.

Es una película que habla de la fuerza de la mujer… Particularmente no me lo parece. De hecho me parece que fortalece un viejo paradigma (que no comparto): la vida de una mujer se termina cuando un hombre la lastima.

Y como mujer; no estoy hablando como ser humano, ni como madre, ni como madrina, ni como amiga, hermana, tía, sobrina, hija o profesional, sólo como mujer, creo que si alguien te lastima, aprendes de la experiencia, te preguntas qué cosa diferente puedes hacer para no ponerte en el mismo lugar y te das permiso de vivir una nueva con más aprendizaje, con mejores recursos, con mayor madurez y cuidado por ti misma.

No actúas como “chiquita berrinchuda” diciendo “el amor no existe”. Porque (y en eso SI me gustó mucho) el amor no es sólo la relación entre un hombre y una mujer, el amor tiene muchas y diversas dimensiones. Tantas como sistemas sociales hay.

Es una película que reconoce el abuso de los hombres a las mujeres. Uff!! Particularmente tampoco comparto esta perspectiva. Y me parece riesgosísimo hacer una generalización de este tipo con este tema.

Creo que hay situaciones en que las condiciones sociales realmente colocan a las mujeres (podría decir a muchos grupos de vulnerabilidad, pero por ahora hablemos de las mujeres que es el tema con que vinculan a esta película) en situaciones de vulnerabilidad y abuso. Personalmente creo que es profundamente triste que así sea, y que parezca que como humanidad hemos aprendido poco o nada de nuestra historia. Y sigo creyendo que no es un tema de mujeres o de hombres, es un tema de sociedad, de creencias, de historia, de dinámica colectiva.

Y, no me parece que sea el caso de esta película. En esta específica situación esta es una mujer poderosa, fuerte, bella, inteligente, capaz de cuidarse y defenderse por sí misma, que no lo hizo.

Y me parece super riesgoso colocarla en un lugar de víctima, poniendo  toda la responsabilidad en el personaje masculino, porque entonces no vemos la parte de ella en esta situación de riesgo. Y creo que si no la vemos, seguimos poniendo a la mujer en una situación de indefensión que NO es real, insisto en este caso específicamente, desde mi perspectiva.

Permítanme explicar.

¿Qué me dice la narración? Una chavita que conoce a un chavito y que se hacen amigos. Por favor, no perdamos de vista en qué condiciones: él robando.

Y no sólo eso, su diálogo después de que ella devuelve la piedra al estanque, nos re-confirma que él no tiene una perspectiva de valor similar al que ella tiene.

¿Es una niña, no se dio cuenta? Ok. Más tarde él le vuelve a reconfirmar que es consistente, cuando le informa dónde está su corazón y su ambición: en el castillo.

Por si esto fuera poco, luego la historia nos dice que “siguiendo su ambición y su amor por el dinero y el poder” se aleja de ella y la deja de ver por muuuuuuuchos años.

Por favor, si un tipo con esta historia, aparece después de muchísimos años para decir que quiere alertarme porque me quiere proteger, con todo respeto a la buena Maléfica, me parece un comportamiento “verdaderamente estúpido”, recibirlo con el corazón abierto y confiando, cuando no ha dado ninguna muestra conductual de que es confiable.

No me malentiendan, no estoy diciendo que Maléfica es responsable del abuso que él comete, él es responsable 100% de su parte; sólo estoy diciendo que en esta situación, ella se colocó en un lugar de vulnerabilidad, y como seres humanos (y las mujeres somos seres humanos) somos responsables de cuidarnos a nosotros mismos (más cuando somos adultos) y mucho más si tenemos tantas señales de peligro.

Es que fue por amor… Esto es lo que he escuchado de argumento al punto anterior.

Particularmente tengo una perspectiva muy distinta. Primero, no creo que el enamoramiento sea amor. Dudo mucho que se pueda amar a alguien que ha dado tantas muestras de poco amor hacia uno. Y si se siente, con todo respeto NO creo que sea amor, puede ser necesidad (tengo un vacío y prefiero llenarlo con la ilusión), arrogancia (yo lo voy a cambiar), necedad (un día me va a querer),  soberbia (ya se dio cuenta cuanto valgo) o muchas cosas, pero dudo mucho que sea amor.

El amor es algo que se cultiva, que se alimenta, que nutre, que enriquece, que cuida, que procura, no que lastima, que daña o que abusa. Y dar nuestro amor a quien no lo merece es ponernos en una condición de vulnerabilidad y riesgo.

Algunas otras cosas que de verdad me erizan de la película…

·     El trío de Hadas Madrinas… A mí no me parece graciosa su participación. Si es una película que describe una realidad social. No es divertido el trío de hadas, que primero saben de la historia con “los humanos” (lo dicen, pero no cuidan a Maléfica ni la previenen de los riesgos), luego cambian de lado (a dónde les conviene traicionando a “los suyos”), luego toman un lugar preponderante estúpido en el crecimiento de Aurora. En fin que me parece que no es gracioso, ni divertido.

·     El traspasar la responsabilidad a nuestros hijos… Algo que me parece fuerte es el tema de que  Stefano no se haga responsable de sus actos, los asuma y los enfrente. Si bien entiendo que todos tenemos historia, creo profundamente que el traer hijos al mundo nos demanda la responsabilidad de trabajar con nuestras historias. Y si bien creo que la vida se abre paso, con y a pesar de nosotros, también creo que es para algo, y no dejo de creer que es una gran oportunidad para quienes nos han regalado la posibilidad de ser progenitores de mirar hacia nosotros.

·     La venganza es mejor que recuperar mis alas y tomar mi vida… Cuando vemos la totalidad de la película, nos damos cuenta que Maléfica pudo ir por sus alas. Con la ayuda de Diaval pudo hacerlo mucho tiempo atrás, pero en lugar de utilizar sus recursos para recuperar su vida, su poder, “sus alas”, los utiliza para la venganza. ¿A qué precio?

·     El amor maternal es el único amor verdadero… Creo que esta es una de las cosas más poco lindas para mí de la película. Hacen una verdadera confusión de amores. Un amor no sustituye a otro, no toma su lugar. La vida está llena de diferentes amores: maternal, paternal, amistad, amor, vocación, etc., etc. y todos pueden ser “verdaderos” y todos pueden tener un lugar y no se llenan unos con los otros. Este modelo de “madrinaje” sólo incrementa las posibilidades de una siguiente generación con temas entre hombres y mujeres. ¿O también se nos pasó el tema de que el padre y la hija no parecen tener una relación nunca? Y que se descalifica totalmente su función al final, donde la hija es coronada en el reino de ella y no en el que le pertenece.

¿Qué si me gusta?

Me gustan las muchas posibilidades que surgen cuando se mira no desde una mirada de feminismo, sino desde una mirada de sistema.

-      La vida no es de una dimensión, no es blanca o negra. No es responsabilidad de unos y no de otros. Es multidimensional, llena de tonalidades y todos somos 100% responsables de nuestro 50% en la cocreación. (o el % que nos corresponda, dependiendo que tantos actores participamos en ella).

-     Los adultos cercanos (hadas y con quien sea que él vive en el granero) tienen una responsabilidad en nuestro desarrollo. Para que un niño crezca sano necesita un entorno que le dé seguridad. Si partimos de la premisa, que como humanidad, todos tenemos historia, entonces esto sólo es un tema de grados. Y es nuestra responsabilidad como adultos asumir lo que nos toca cuando traemos hijos al mundo.

-     Cuando la energía se focaliza en la venganza y no en recuperar nuestra fuerza de vida, vamos a pagar un precio tanto o más alto que la propia experiencia que la generó.

-      Si aprendemos de la experiencia, podemos recuperar nuestra vida (no importa que sea 16 años después) o perderla en ello ante la necedad.

-      Todos los seres humanos tenemos historia y en mucho respondemos a ellas. Y si bien esta historia no justifica nuestros actos, si nos permite una visión más humana, compasiva e incluyente (esto para mí, no es sólo en el caso de Maléfica también en el de Stefano).

En fin que mi resumen sería, si la veo con ojos de sistema, me parece una película interesante. Si la veo con ojos de feminismo, la verdad me parece horrible el tipo de paradigmas que fortalece. ¿Con qué ojos la viste tú?

miércoles, 23 de abril de 2014

No hay nada mas revolucionario que nombrar lo que es

¿Cuántas veces te has detenido a decir lo que miras por temor a perder tu pertenencia? ¿Cuántas veces en tu equipo de trabajo no dices lo que observas por temor a la represalia? ¿Cuántas veces en tu organización no llenas la Encuesta de Clima con tu percepción de lo que sucede por temor a la consecuencia? ¿Cuántas veces ya ni siquiera te tomas la molestia de reflexionar sobre qué miras tú porque "al final no sirve para nada"? ¿Cuántas veces no nombras lo que es por temor a la revolución que puedes causar?

La reflexión superficial bien podría ir por este tipo de preguntas. Pero, ¿qué realmente estamos expresando con esta frase?

La palabra revolución viene del latín "revolutio"... acción y efecto de dar vuelta de un lado a otro.  Nació como un tecnicismo de la astronomía y se refería a un giro que terminaba en el mismo sitio. 

Es decir, las revoluciones no son más que un movimiento (que suele ser brusco, "zarandeador" y muchas veces "mareador") y que al final termina en el mismo lugar. 

Luego entonces, parafraseando, "Nada es más "dejarnos en el mismo sitio" que nombrar lo que es. Porque de qué sirve nombrar lo que es. Al final, aunque no lo nombremos todo el mundo lo sabe, si realmente es lo que es. ¿Nombrarlo realmente hace una diferencia?  

Por otro lado, ¿Qué es lo qué es? Si partimos de la premisa que la realidad no existe (no estoy filosofando) o para ser más clara que quien sabe que sea porque parece ser que no tenemos la capacidad perceptual de captarla como es, sino sólo de percibirla a través del observador que somos, lo que implica que entonces no la vemos como es, sino cómo podemos verla, lo que hace que no sea "LA" realidad, sino "nuestra" realidad, entonces hablar de lo que es, es un tema de "verdades absolutas" que son "más relativas" que "absolutas" y que nos dejan nuevamente en el mismo lugar.

Me gusta más la palabra evolución y me gusta más hablar de lo que queremos que sea. 

Hasta donde puedo percibir, la mayor parte de los "movimientos", "acciones" que tomamos están orientadas a movernos a un lugar donde nos sintamos mejor. 

Organizacionalmente hay todo un movimiento de mejora a lo largo de la historia (podemos encontrarlo desde la administración científica, pasando por la calidad, hasta el DO moderno).

Luego entonces que sucedería si en vez de "revolucionar" (girar mucho para quedarnos en el mismo sitio) “evolucionamos”.

La palabra “evolución” cuyo origen lo encontramos en el verbo “evolvere” (girar, dar vueltas) y el prefijo “ex” (echar afuera), es decir, “girar hacia afuera”. Se usa para describir el proceso de desarrollo de un organismo de simple a complejo. 

Es un movimiento que toma lo anterior (no se evoluciona de la nada, hay un organismo previo que sirve de base) y que se va desarrollando en complejidad y capacidad para la supervivencia. 

Y qué sucedería si en vez de hablar de “lo que es”, hablamos de lo que “queremos que sea”. Ponernos de acuerdo en lo que es implicará “ceder nuestras construcciones de realidad”, ponernos de acuerdo en lo que “queremos que sea” nos abre la posibilidad a construir una realidad compartida (cocreación) y si “tenemos suerte” hasta deseada. 

Si observamos el proceso de la evolución de la naturaleza (esto no es una discusión teológica) podemos darnos cuenta que la fuerza está en la vida, en la evolución, en la capacidad de respuesta, movimiento hacia algo que nos haga más hábiles, aptos, capaces. 

Luego entonces para qué detenernos en “revolucionar nombrando lo que es” (quedarnos en el mismo lugar mencionando lo que ya todos saben)… qué sucedería si “evolucionamos cocreando lo que queremos que sea” (movernos al lugar que nos gustaría en colaboración).

¿Y tú, qué piensas?

miércoles, 5 de febrero de 2014

De compartir



Una vez más regreso a este espacio donde comparto cuando la vida me mueve, cuando su flujo toca las profundidades de mi corazón, de mi existencia, de mi alma y su ser.

Cuando es tan grande lo que sucede a mi alrededor que la forma de fluir con ello es compartirlo; siempre en la esperanza de que al compartir, yo aprendo, otros quizás tomen, algunos más den y en alguna forma todos avancemos.

A principios de este año JJ Stam me pidió que enseñara de la vida, su petición me ha hecho reflexionar mucho, creo que la vida no se enseña, creo que la vida se aprende, y lo más que podemos hacer es compartir nuestros aprendizajes, nuestras experiencias (las lindas y las dolorosas); en la idea de que al compartir con otros, quizás podamos, a través de la experiencia propia y de la de otros, incrementar nuestra información, recursos, soporte, ideas, posibilidades, etc.... o no, o simplemente reírnos de nosotros mismos y aprender a ser más amorosos y tolerantes con nuestras almas, corazones, comportamientos y relaciones.

Me doy cuenta que compartir es algo a lo que no necesariamente estamos acostumbrados.

Recuerdo alguna vez que un facilitador sistémico que me dijo: "Te expones mucho". Y desde entonces me he preguntado ¿qué es exponerse mucho? ¿cuál es lo opuesto de exponerse? ¿cuidarse? ¿protegerse? ¿esconderse? ¿ocultarse? ¿mostrar una máscara?.

Siempre me he preguntado ¿para qué?. Entiendo que las personas interpretamos, y que a veces las interpretaciones de los demás nos duelen. De hecho me parece que muchos en el camino vamos aprendiendo a escondernos, ocultarnos e incluso a ponernos máscaras para cuidarnos de estas interpretaciones; y también es cierto que en el camino he aprendido que así creamos las dinámicas que después se vuelven dolorosas y detienen nuestra fuerza de vida.

Algunas otras personas me han dicho, para qué público, porque no sólo con unos cuántos, los cercanos, y entonces me pregunto ¿Quién es cercano?. Claro que tengo mis amigos, esos que pueden dormir en mi casa, esos que llamo a las tres de la mañana cuando me siento sola, esos a quienes recurro cuanto tengo algún problema, esos que están en un lugar especial de mi corazón y a los que amo hagan lo que hagan, estén en la cercanía o la distancia... y... todos los días me pregunto: ¿Que pasaría si la humanidad entera fuera mi amigo? ¿Qué pasaría si yo fuera amiga de la humanidad entera? Quizás tendríamos un mundo diferente. Hoy no estoy ahí, juro que caminaría sobre las aguas si fuera capaz de tratar a todos como mis amigos, y el no estar ahí, no quiere decir que no crea en algún profundo lugar de mi corazón, que ahí están nuestras respuestas a lo que vivimos diariamente como injusticias, desbalances, abusos, etc.

No siempre es fácil compartir, no siempre he recibido buena retroalimentación, no siempre las personas hacen buen uso de lo que comparto; y aún así he decidido seguir haciéndolo. ¿La razón? Sinceramente creo que uno de los retos de la humanidad, en esta idea de construcción de un futuro diferente, es aprender a compartirnos amablemente. 

¿Qué significa esto para mi?: "Compartirnos amablemente".

Cuando vemos en el diccionario de etimologías la palabra compartir, encontramos que viene del latin "compartiri" que a su vez se compone de dos vocablos cum qué significa con y partire que significa dividir. El origen se remonta a los tiempos bíblicos  e incluso antes cuando compartir significaba partir el pan. El simbolismo del pan es muy interesante. Para muchas culturas y religiones es el símbolo de la vida misma. Cuando hablamos del pan hablamos de la humanidad misma y aquello que satisface su hambre y le da fortaleza.

Me gusta la palabra amabilidad, es esta posibilidad que tenemos de amar y ser amados; y me gusta porque la palabra no pone condiciones: no es te amo si... o sólo cuando... o quizás en medio de... o porque dejas a... o tomas a... No, la palabra se refiere simplemente a la posibilidad (acorde al sufijo "ble" de origen latino) de amar al otro, es decir, es una elección poder amar o no, tal cual eres, como estás, con lo que haces y dejas de hacer. La eleccion está en nuestras manos.

Entonces para mi, compartirnos amablemente, es la posibilidad de dejar participar a otros de lo que es mío y participar de lo que es de otros amorosamente en la idea de cocrear una vida más fuerte, más plena.

Y eso haré...




Soledad o Solitud



¿Alguna vez te has sentido sólo o sola? ¿Me refiero a esta soledad que puede sentirse aún en medio de una multitud de personas, en medio de una reunión de amigos, o incluso en medio de una cena familiar? Esta soledad en la que parece que realmente no hay nadie alrededor, aún rodeado de amigos, familiares o gente.

Es una sensación que puede vivirse como muy real y generar estados emocionales no muy placenteros. De hecho puede parecer tan real, que podemos creer verdaderamente que no tenemos una conexión con nada de lo que está a nuestro alrededor.

Muchos la han llamado la Enfermedad del Siglo XXI, por la cantidad de personas que podemos sentir esto. Y es curioso que en este mundo de redes sociales y tecnología que posibilita que “todos” estemos “comunicados” con “todos”, la gente sufra de soledad.

Pues así me sentía yo en las últimas semanas. Terriblemente sola. A pesar de tener mucho trabajo y contacto con gente. A pesar de estar rodeada de una familia amorosa, de amigos cercanos: simplemente sola.

Y lo que hice fue darme un espacio de soledad. Sé que resulta un poco paradójico, pero en este caso me refiero esa soledad que uno se plantea para estar con uno mismo, a esa soledad que uno posibilita para tener un espacio de reflexión, que para diferenciarla me gustaría llamarla solitud.

Pues bien, me di un espacio de solitud para mi soledad. Y lo que encontré es que una parte importante de mi soledad venía de perder el contacto con lo más primario de mí: yo misma.

De repente estoy tan envuelta en los vínculos, en el trabajo, en las relaciones, que olvido la relación esencial, que olvido a esa persona que si vive conmigo todo el tiempo, a ese ser que si me acompaña mañana, tarde y noche.

Descubrí que a veces lo trato con poca cortesía y en muchas ocasiones con poco cuidado, también me di cuenta que muchas otras veces simplemente no me miro, me ignoro y que en ocasiones me exijo mucho, tanto que termino agotada de mi misma… y entonces surge la soledad. Porque si pierdo la conexión básica conmigo, también pierdo la conexión con los demás.

Así que estos días de re-encuentro con la mujer que vive dentro de mí; con lo que piensa, sueña, desea, necesita, siente, percibe, cree, se cuestiona; han sido el mejor remedio para mi soledad.

Y si le adiciono un par de ejercicios de reconexión con mi historia, con su fuerza, con todos mis ancestros, lindos y no lindos, que fueron capaces más allá de sus vidas e historias de traspasar la vida, dotándome genéticamente de su conocimiento y fuerza… comienzo a estar en un estado de completud, de reconexión con la vida, de inicio con mi propia vida y desde ahí de reconexión con la vida de los otros con quienes comparto esta realidad.

jueves, 2 de mayo de 2013

En la sala de espera...


Que interesantes son las salas de espera de un hospital. No hay adonde ir, no hay que hacer, no hay donde caminar, están llenas de personas, todas haciendo lo mismo: esperando.

Y al mismo tiempo cuanto espacio y posibilidades hay en la espera; la mente, el corazón, las sensaciones internas, pueden estar profundamente activas en un hecho aparentemente tan pasivo como esperar.

Por ejemplo, mi cuerpo esta alerta, toda célula mía esta atenta al más mínimo detalle, al más mínimo cambio, a la más mínima diferencia en sonido, luz o movimiento. Mi latido es tan rápido desde anteayer cuando me avisaron que mi mamá estaba en el hospital, que casi siento que este músculo se me saldrá del pecho; toda la noche mi cuerpo ha estado en alerta, en estado de emergencia, es su manera de esperar.

Mi corazón, hablando de él, no como músculo, sino como centro emocional (mas allá de que se siente en las zonas límbicas del cerebro)  está en profundo silencio, ese silencio que es una mezcla entre tristeza, dolor, esperanza, miedo, paz, asentimiento, diminutez ante la vida y sus decisiones.

A ratos cuerpo y corazón se conectan y los ojos se me humedecen; lágrimas, que no quiero dejar correr.

Y todo esto cambia, se ajusta, se integra y va al ritmo del más activo en esta espera, mi cerebro.

Por alguna extraña razón mis pensamientos están en estos dos ciclos que se han cerrado en mi vida en el último mes. 

Dos de las personas más significativas en los últimos cinco años de mi vida profesional y personal, concluyeron sus ciclos.

Nunca, nunca dejará de asombrarme este proceso de cerrar ciclos.

Mas allá de como se instrumenten en función de posibilidades de historia y recursos, los cierres siempre representan un profundo acto de amor. 

Es el más extraordinario gesto de amor, dicen algo como: te amo tanto que prefiero dejarte en libertad, porque de quedarme, quizás dejaríamos de cocrear juntos; o dicho de otra forma, hoy parece ser que nuestra forma de cocrear para crecer y evolucionar ahora es a la distancia. 

Muchas veces es doloroso, y a veces preferimos evitar el dolor, pero cada cierre de ciclo sólo significa abrir el espacio para algo nuevo, diferente. 

Así que aún con todo lo que siento, no puedo dejar de mirar que viene algo importante y agradecer desde lo más profundo de mi corazón el espacio que abrieron al irse. 

Porque sólo en el vacío emerge lo nuevo; sólo cuando este espacio existe entonces se abre la posibilidad de ser llenado.

Hay otros ciclos que me siento menos lista para cerrar, por ejemplo el de mi madre. Aún quisiera tenerla un tiempo más, si fuera posible. 

En fin, aquí en la sala de espera... esperando.


viernes, 25 de enero de 2013

La Justicia de la Vida es Equilibrio


 
Hace mucho que no escribía… he estado llena de cosas por hacer y aunque he tenido un montón de reflexiones diarias no siempre tengo el tiempo para escribir todo lo que me gustaría.

Pero hoy, aquí, en casa de mi hija, viendo como todo el mundo trabaja, como la comunidad de amigos es algo extraordinario, no dejo de agradecer el tener un espacio para reflexionar.

Así que lo primero es GRACIAS a cada persona maravillosa que está aquí, que viajó desde bien lejos para apoyar en la mudanza. Y es curioso porque al escribir esto me percato que estoy hablando del tema que esta mañana me tiene como en un estado de impacto en mi cuerpo: el balance de la vida.

Anoche por “casualidad” me enteré de algo que me dejó impactada. Un hecho que sucedió a unas personas y que cuando me lo contaron tuve una sensación en el cuerpo como de asombro, entre muchas otras sensaciones, emociones y reflexiones.

Creo que nunca, nunca, nunca dejará de asombrarme, dejarme con la boca abierta, impactada y sin palabras la forma en cómo el sistema compensa, equilibra nuestras acciones.

Con profunda humildad quien diga que este mundo no es justo, quizás es porque mira con hechos aislados y la vida se mira en co-relaciones. Quizás es porque mira en una temporalidad específica y la vida se mira en atemporalidad. Quizás es porque analiza de forma lineal y la vida se observa de forma circular. Quizás es porque observa equilibrios directos, pero la vida es balance indirecto e insospechado.

Cada vez que ustedes y yo tomamos algo que no nos corresponde, la vida tomará de nosotros algo que nos corresponde. En este sentido nada es nuestro, excepto que lo que tenemos lo hayamos tomado con respeto y con profundo servicio a la vida.

Alguien me preguntó si lo que supe me dio gusto… creo que la pregunta hasta me sorprendió… no, no me dio gusto, de hecho sentí feo por las personas que vivieron el hecho, y al mismo tiempo no pude dejar de sentir cuando chiquitos somos ante la grandeza de la vida y como nuestros actos tienen consecuencias.

Creo que lo que sentí es gratitud por permitirme ver esta realidad, por permitirme mirar al frente la dinámica de la vida y por ponerme en reflexión de mis propios actos. ¿Cuánto de lo que hago regresará y cómo? ¿De qué forma he construido y estoy construyendo lo que aparecerá en una hora, en tres, en cinco días o en dos años en mi vida?

Y creo que la reflexión más profunda es… ¿Cuándo realmente aprenderé a confiar en la vida y en su profunda sabiduría sistémica? ¿Cuándo aprenderé a soltarme a la vida sólo en el compromiso de vivir mi vida con profundo servicio a la vida?

 No siempre confío, muchas veces he sentido impotencia, rabia, enojo ante actos ajenos que me parecen abusos, faltas de respeto, deshonestidades, y entonces tomo un lugar que no me corresponde, el de la vida, y quiero jugar a hacer su trabajo, pero esto es una arrogancia de mi parte. La vida siempre sorprende con sus equilibrios. Y yo necesitaría ser lo suficientemente humilde para tomar sólo mi lugar, vivir en consonancia con él y dejar a otros lo propio.

Es curioso, siempre pensé que no tendría nada que agradecer a estas personas cuyos actos deshonestos me dolieron, porque las consideraba mis amigas… y hoy sólo tengo profunda gratitud por la enseñanza, gratitud porque dentro de lo vivido están bien y con vida, porque me permiten reconectar con mi lugar y confiar en la vida y su sabiduría.

Es un regalo que no puedo dejar de agradecer el saber que la vida es segura y que si nosotros nos mantenemos en ella, estaremos bien.

Y regreso mi mirada a lo que tengo alrededor, al ruido, a las risas, a los llantos de emoción, a los de nostalgia, a ver a mi hija resanando hasta el más mínimo clavito como Fer nos enseñó, para dejar incluso mejor de lo recibido la casa en la que habitaron, a los amigos que están aquí “chambeando” desde las siete de la mañana cuando siempre se levantan no antes de las diez, a las mujeres extraordinarias que son parte de nuestra vida y nuestra familia que están aquí trabajando desde temprano, a mi yerno, a JC, a la vida… a cooperar.

martes, 18 de septiembre de 2012

Huevos II.... Holanda y una nueva visión...

No escribo desde hace cuatro días... ha pasado de todo...



15 de Septiembre...
Fue el día de los huevos II.... Disfruté mucho la mañana, hubo una presentación de un ejercicio sistémico que me gustó, nosotros hacemos algo similar, y es lindo ver que en otras partes del mundo, especialmente Inglaterra y Holanda también hay personas desarrollando perspectivas que coinciden... Será que me encanta la coincidencia... La co-creación me encantó porque se enriquecieron ambos ejercicios con nuestras experiencias y las de todo el grupo, adicional al "procesaso" que surgió respecto a "quien no miramos" de nuestra historia. Realmente fue una buena mañana.

Por la tarde, fue el huevo final, el de Jan Jacob y me encanta su proceso de "Constelaciones Naturales" enfocado hacia la sociedad... Como siempre es un hombre que disfruto muchísimo...

El regalo del día fue conocer a Tonneke la pareja de Anton, es una mujer extraordinariamente bella, en todos sentidos... y fue una delicia cenar con ellos y conversar como si fuéramos amigos de toda la vida... Esas diosidencias maravillosas que pone el camino a través de las personas.

16 de Septiembre...
Viajamos del lugar donde vive Tonneke a Tilburg y al llegar fuimos a visitar a un hombre mayor.

Es una larga historia, pero el caso es que estuve por primera vez en mi vida en estas "ciudades de ancianos" de las que tanto había escuchado. La verdad nada parecido a lo que me habían contado. Desde que entramos por la reja de la entrada, si bien el lugar es hermoso y todo parece como un conjunto de apartamentos lindos y bien cuidado, la energía del ambiente cambia impactantemente... es como triste, pesada... extraña.

El hombre de quien Anton se ha hecho cargo, es algo que sucedió por medio del gobierno, ya que él es voluntario para estos casos, cuando alguien mayor ya no puede valerse por si mismo y nadie de su familia quiere o puede responder por él. Así que Anton lo visita al menos una vez por semana o cada dos semanas.

Como él están muchos otros ancianos en este lugar, algunos que se valen por si mismos y viven ahí porque para sus familias es más conveniente, otros que están ahí porque eligieron no dar "problemas" a sus familias y algunos más que el gobierno ha enviado por no poder cuidarse más a sí mismo y no tienen familia o sus familias no los quieren.

Cualqiera sea el caso, en todos ellos se observa una profunda tristeza en la mirada... Se respira en el ambiente no este aire festivo que me habían contado que surgía entre los ancianos que vivían juntos. Sino más bien una compañía de espera sin esperanza.

Estuvimos ahí por quizás 20 min., yo realmente me deprimí... Es la primera vez que veo una cosa "del primer mundo" que agradezco no tener... Me gusta más la idea de los mexicanos que de una u otra forma vemos como cuidar a nuestros ancianos... Tardé al salir de ahí en recuperarme de la sensación de profunda tristeza y mucho vacío con la que me quedé.

Quizás es un tema que hoy me toca el corazón porque veo a mis padres envejecer... Y porque aunque puedo imaginar lo duro que signifique estar con ellos en caso de alguna discapacidad, para ellos principalmente y para quienes estemos cerca, estoy clara que lo que ellos me dieron vale eso y mucho más.

País de contrastes que pone cercas para que los ciudadanos no escuchen los sonidos de las autopistas, que tiene cualquier cantidad de comodidades y servicios de mega primer mundo... y que no puede cuidar a sus propios ancestros porque se ha perdido la conexión con ellos de alguna y muchas formas.

...

Después del largo silencio que se hizo en ambos corazones... por la noche simple y llanamente disfrutamos la casa y uno de los mejores libros que he leído en muchísimo tiempo... Hacía mucho que un libro no me capturaba de no poder dejar de leerlo hasta terminarlo... Anton estaba divertidísimo porque toda la noche me reí a carcajadas... El libro se llama "Y colorín colorado que este cuento aún no se ha acabado". De hecho me gustó tanto que será la recomendación este mes en Ludoteca Sistémica.... realmente vale el gusto de leerlo... la forma de escribirlo, el diálogo entre los personajes, la estructura y la historia... sistémico, sistémico... Y lo que más me fascina es mirar que lo sistémico es sólo la vida misma... no se necesita haberlo estudiado para saberlo, sentirlo, vivirlo cuando uno está simple y llanamente conectado con la vida.

17 de Septiembre...
Día Off... Mi cuerpo me pasó la factura de muchas noches sin dormir, exceso de trabajo y demás... literalmente el dolor no me dejó pararme de la cama... Así que tomé un día de vacaciones prácticamente en cama todo el día...

18 de Septiembre...
Después de una hierba mágica que Anton me dio anoche hoy amanecí dispuesta y con energía... Decidimos ir a Kinderdijk... es uno de los lugares más bellos de toda la Holanda que conozco... Tiene la historia de como los holandeses aprendieron a manejar el agua para poder construir la Holanda de hoy... Está lleno de molinos de viento y pudimos entrar a uno que esta en operación para ver como funcionan y como son...

Entendiendo esta parte de su historia, quizás sea comprensible la parte de su fuerza y en alguna forma esta desconexión con los ancianos. Es una historia de supervivencia, de aprender a manejar el agua para poder sobrevivir y la verdad hacen maravillas con ello.

Adicionalmente ahí hice algo que hacía 750 años que no hacía.... Anton estaba poco más que asustado, tratando como papá amoroso de sostenerme... Monté en bicicleta... Y fue la mejor parte del dia, andar recorriendo canales y "echando carreras" con él en medio de los canales y los pequeños caminos.

Por la tarde fuimo a Royal Delft una fábrica de porcelana que está aquí desde 1635 y que hace cosas maravillosas... El paseo me gustó, conocer la fábrica más y la verdad es que fue un día extraordinario.

Por la noche cenamos y conversamos como nos gusta por horas, acerca de todo, de la vida, de los amigos, del enfoque sistémico, de los hijos, de los hermanos, de los padres, de nosotros, del regalo de ser parte del mismo camino.

Mañana mi último día...